Durante las últimas semanas he recibido algunas consultas de gente que quiere saber más acerca de las posibilidades de trabajo en Canadá. Navegando por los foros me he dado cuenta de que muchos jóvenes en España están pensando en emigrar y ven en Canadá una oportunidad de futuro. Sin embargo, mucha gente se deja llevar por falsos mitos o ideas preconcebidas sobre la vida en Canadá como si esto fuera “la tierra prometida”.

Eso mismo me comentaba hace unos días una colega “del gremio” (el de la comunicación) y me daba mucho que pensar acerca de la realidad del país en el que vivo. Y es que artículos como éste ofrecen una visión idealizada del emigrante en Canadá hasta el punto que parece que al llegar a la frontera te van a recibir con aplausos, trompetas y contratos de trabajo de por vida. Nada de eso.

Emigrar a Canadá

Inmigrar a Canadá no es igual de fácil para todos.

Si bien es cierto que Canadá es uno de los países que mejor acoge a los inmigrantes gracias a una inteligente política de integración basada, principalmente, en concienciar o incluso “educar” a los recién llegados en los valores, normas e idiomas del país (principalmente inglés y francés en la provincia de Quebec), no es oro todo lo que reluce.

Y es que en Canadá no todos los inmigrantes son igual de bien recibidos. El gobierno canadiense tiene diferentes acuerdos con los gobiernos de otros países que determinan las posibilidades que tienen los ciudadanos de esos países de conseguir un visado de turista, de trabajo, la residencia o la ciudadanía canadiense. Por ejemplo, vivir y trabajar en Canadá es mucho más fácil para un alemán (por poner un ejemplo) que para un brasileño, independientemente de las capacidades o situación personal de cada uno. La razón es simple: unos vienen del “primer mundo” y otros apenas han salido del “tercero”. Se desconfía del segundo y se le ponen trabas y dificultades para acceder al modelo de vida canadiense y, en contraposición, se dan facilidades al primero.

En Canadá, currículums canadienses.

Durante mis primeras semanas en Vancouver preparé mi curriculum al estilo canadiense (el formato difiere un poco del que solemos utilizar en España y en Europa), varias cartas de presentación, mi mejor sonrisa, y me pateé la ciudad en busca de cualquier tipo de trabajo, no únicamente relacionado con mi profesión. En todos me encontré con situaciones parecidas:

A la hora de buscar trabajo los empleadores canadienses buscan candidatos que tengan experiencia previa en Canadá, que posean titulación canadiense y que puedan aportar referencias canadienses.  ¿Qué pasa cuando acabas de aterrizar por primera vez en “la tierra prometida” con tu titulación extranjera bajo el brazo, tu variada experiencia en otro(s) país(es) y no conoces absolutamente a nadie en Canadá? Pues que las cosas se ponen difíciles, y más aún cuando detrás de ti hay una fila de canadienses que sí reúne los requisitos anteriores.

Una de las maneras de rellenar tu currículum con experiencia made in Canada es presentarte a las ofertas de trabajos como voluntario/a en empresas, organizaciones u ONGs. A la hora de buscar un trabajo remunerado este tipo de actividades “altruistas” se valoran muy positivamente y, por tanto, es una práctica muy habitual tanto para canadienses como para extranjeros. La pega está en que no todo el mundo se puede permitir el lujo de trabajar sin cobrar.

Los sueldos canadienses son altos, los de los inmigrantes no.

Precisamente por todo lo anterior, cuando un inmigrante llega a Canadá necesita hacerse con experiencia laboral canadiense como sea, así que acepta cobrar menos de lo que cobraría un canadiense. Como es evidente, los empleadores conocen esta situación e intentan sacar provecho. No es muy raro que por el hecho de ser inmigrante recibas un salario inferior.

El salario mínimo en la provincia de British Columbia es de $8/hora aproximadamente. Esto es lo que cobran la mayoría de inmigrantes en trabajos no cualificados. Alquilar un piso en Vancouver puede costar unos $900 (un estudio pequeño cerca del centro) y el abono mensual de transporte de 1 zona son $80. Llenar el carrito de la compra cada semana puede quedarse en los $100 (siento optimistas), lo que hace unos $400 al mes. ¿Hacemos cuentas?: $8/hora x 40h/semana x 4 semanas = $1280 -$900 -$80 -$400 = -$100. Nos olvidamos de vestirnos, tener móvil (aquí pagas tanto por llamar como por recibir llamadas) o hacer frente a imprevistos… y así es como Canadá deja de ser la tierra prometida.

Algunas verdades de la utópica Canadá.

Como no tengo intención de derribar todos los mitos sobre la idealizada Canadá y para ser justa con este país que, a pesar de todo, tan bien me ha recibido, he de decir que también hay parte de verdad en la imagen de país modélico y civilizado que se tiene de Canadá.

Lo más importante, desde mi punto de vista, es que uno se siente integrado casi desde el primer momento en que aterriza aquí. No sólo el gobierno hace algunos esfuerzos por implementar planes de integración para inmigrantes, sino que, además, los canadienses, en general, son personas amables y tolerantes que hacen que uno se sienta aquí casi como en casa. Y es que, al fin y al cabo, este es un país de inmigrantes, donde sólo unos pocos descendientes de los primeros pobladores pueden considerarse originariamente “canadienses”.

En cuanto al mercado laboral, es cierto que se mueve mucho más que en España (creo que a estas alturas cualquier cosa se mueve más que España), hay más oferta, menos paro y la crisis económica que está arrasando Europa aquí apenas se ha notado. El mercado laboral en Canadá también es más flexible porque, entre otras cosas, no se tiene la concepción española de “un trabajo para toda la vida”. Aquí hay gente que cambia de trabajo simplemente porque le apetece, porque ha encontrado algo mejor, porque quiere cambiar de ciudad… Eso hace que el mercado esté en continuo movimiento. ¿Imagináis eso en España, un país donde la gran mayoría de los jóvenes sobradamente preparados aspira es a ser funcionario e hipotecarse de por vida?  (Con todos mis respetos a los funcionarios hipotecados, algunos amigos míos!)

Por otra parte, en un sistema puramente capitalista como el canadiense se entiende que el éxito depende del esfuerzo y capacidades de cada uno. Como he dicho anteriormente, cuando llegas aquí partes de cero, y todo lo que consigas será fruto del sudor de tu frente. La parte buena es que los demás también parten de cero, de modo que esto es la ley del más fuerte, del más rápido o del más listo, así que más te vale que seas fuerte, rápido o listo. La trampa está en que siempre hay unos con más capacidades, dinero, educación, contactos, etc. que otros y, por tanto, con más posibilidades; pero lo cierto es que si te esfuerzas, los resultados llegan y eso es muy satisfactorio.