Llegó la tercera parte de esta serie de post sobre historias de españoles en Vancouver. En este caso hablamos con Ani López, consultor SEO en la empresa Cardinal Path. Antes de conocer a Ani en persona, ya era lectora de su blog, Dinamical.biz, donde escribe (en inglés) sobre todo lo que tiene que ver con SEO. “Cosas de trabajo” dice él.
Ani viajó desde Barcelona con su mujer y su hija adolescente y encontró en Vancouver reconocimiento profesional, estabilidad personal y mucho más. Le quedan algunas metas por conseguir, como la de aprender a patinar sobre hielo y alguna más, pero la suya es una historia de éxito:
- ¿Qué te impulsó a venir a Vancouver?
Aunque siempre habíamos tenido ganas de pasar una temporada fuera, por una razón u otra las oportunidades no vinieron en momento adecuado. La vida familiar es más compleja cuando se han de plantear estas cuestiones que cuando uno está solo y decide lo que le parece sin más.
El caso es que hace 4 años la empresa para la que trabajaba me envió dos semanas a Vancouver por temas del negocio. Nunca antes había estado en Canadá pero la ciudad y su estilo de vida me encantaron. Ningún país es perfecto, pero aquí las cosas se organizan de manera muy práctica en todos los aspectos, la administración funciona muy bien y hay buenos servicios públicos, da gusto pagar impuestos. El nivel de corrupción es ridículo y la transparencia en los medios muy alta.
Dos años después vinimos de vacaciones para que mi mujer y mi hija (12 años entonces) pudieran conocerla y tomar, todos juntos, la decisión de venir. Hubo quorum de inmediato y en el 2009 iniciamos el papeleo para aterrizar aquí en octubre de ese mismo año.
- ¿Cuál es tu historia de éxito en Vancouver?
Lo que para mí ha sido un éxito total es conseguir cosas muy básicas que en España son casi imposibles para la gran mayoría de la población desde hace muchos años: conciliar trabajo y familia, mejorar económicamente y crecer en lo profesional.
En España hubiera alcanzado el tipo y nivel de trabajo que tengo actualmente, consultor SEO, pero no en una empresa como en la que estoy ahora, Cardinal Path, con una buena proyección, reconocimiento internacional y todo lo que eso aporta a mi carrera evidentemente.
La mentalidad de la gente respecto al trabajo y la mentalidad empresarial aquí son diferentes. Algo a remarcar: aquí se va al grano, priman los méritos por encima del escalafón y conseguir objetivos es más importante que las horas que hagas, lo que a nivel profesional es de agradecer, sobre todo si eres de los que te gusta mejorar tu trabajo y echas para adelante con lo que sea. Por supuesto estoy generalizando, pero no conozco a ningún español aquí, incluyendo investigadores, que tras una inmersión decente en el mundo laboral canadiense lo cambie por el de España.
Metas que me quedan por alcanzar: no partirme la crisma aprendiendo a patinar sobre hielo, snowboard sin lumbalgias, ver que tal con el esquí de fondo y, sobre todo, disfrutar a tope de la naturaleza tan brutal que tenemos en Canadá.
- ¿Cuáles fueron los momentos más duros que tuviste que superar?
Cuando llegas a un país nuevo hasta las cosas más simples se hacen de otra manera y tener que redescubrirlo todo en tiempo récord para empezar a hacer vida de a diario es lo que más nos costó. Una especie de maratón o gimcana que superas con cabezonería y paciencia. A decir verdad, no hemos tenido momentos críticos, sólo agotadores.
Un vez resueltos los iniciales temas prácticos: casa, escolarización, etc., la cuestión laboral llevó su tiempo. Cinco meses en mi caso, pero por razones un poco particulares. No quise empezar con cualquier trabajo en la hostelería para ir tirando, sino trabajar en mi especialidad. Vancouver es una ciudad pequeña donde en ciertos sectores laborales enviar el curriculum por email no es suficiente, lo que cuenta es conocer a la gente en persona, estrechar manos, intercambiar tarjetas, en definitiva, hacer mucho networking.
Finalmente conseguí una de las mejores oportunidades laborales que este país me puede dar, el siguiente problema fue pillarle la vuelta a la mentalidad empresarial y el carácter local. El carácter ‘british’, por así decirlo, es muy diferente al español y eso descoloca mucho. La ventaja es que nuestro carácter también les desconcierta a ellos, así que una vez entendidos todos, pues en paz y a la zanja que hay faena.

Ani, su mujer, Montse, y su hija, que hace la foto, cenando en Granville.
Sonará a topicazo pero ciertas cualidades del carácter español, como son nuestra capacidad para improvisar ante un problema inesperado o imaginación para plantear alternativas, aquí se valora. En cambio, lo directo de nuestras expresiones les asusta o les parecen demasiado rudas, aquí no dices a alguien “esto está mal”, dices “aquí hay una buena oportunidad para mejorar”.
A nivel personal lo que más nos cuesta es la frialdad de la gente. Es algo muy curioso. Para el visitante la gente parece muy amable en un primer contacto, te atienden muy bien en todos los lados y no es raro que te den un poco de conversación en el autobús, pero pasado ese primer nivel no hay un acercamiento más personal, por lo que empezar a hacer amigos es difícil, aunque en ello estamos a destajo.
- ¿Algo más que quieras añadir? Es tu momento, expláyate…
El hecho de que Vancouver sea una ciudad con poco más de 150 años de historia donde todo el mundo es inmigrante, sobre todo asiáticos, cambia muchas de las reglas de juego a las que estamos acostumbrados en el viejo continente. A veces se crean situaciones divertidas o bochornosas, según te pille, debido precisamente a eso. Os cuento mi favorita.
Nada más llegar, Ryan Holmes CEO de Hootsuite me invitó al Lunch Party ’09, un evento donde concurría gran parte del quién es quién en mi sector. Una oportunidad fantástica para conocerlos a todos del tirón. Muy buen ambiente, gente con muchas ganas de saber de los otros e intercambiar información. A la hora de estar por allí solo los chicos se me volvían a acercar para seguir charlando más allá de la presentación inicial. No es que uno sea un latin lover precisamente pero la presencia femenina era muy alta y estadísticamente algo fallaba.
Con el tiempo caí en cual había sido mi error: dar dos besos a las chicas cuando me las presentaban como hacemos en España. Aquí no hay contacto físico alguno o un simple apretón de manos cuando te presentan a alguien, mucho menos con las asiáticas. Cuando ya hay más confianza un abrazo es lo habitual aunque es difícil saber cuando ha llegado ese grado de confianza. ¡Ni imaginarme quiero qué se debieron de pensar de mi las féminas allí presentes!
Precisamente por lo que supone de ruptura de ideas preconcebidas para críos y adolescentes venir a vivir a Vancouver es toda aventura que aparte de ponerlos en contacto con otras muchas culturas y aprender idiomas como si bebieran horchata les da una perspectiva sobre la vida en general que no tiene desperdicio.
- En 3 líneas… ¿cuál es tu consejo para otros españoles que estén pensando en emigrar a Vancouver?
Aparte de informarte como va el transporte público, precios de la vivienda y ese tipo de cosas, que es lo que todo el mundo hace, utiliza los buscadores como Google para localizar empresas de tu interés y las redes sociales (LinkedIn, Twitter, etc.) para hacer networking virtual con las personas de esas empresas meses antes de venir, te será más provechoso el tiempo que inviertas buscando trabajo una vez aquí. Que tu nombre les suene cuando vas a pedir una entrevista abre más puertas.
En 3 líneas… ¿cuál es tu consejo para otros españoles que estén pensando en emigrar a Vancouver?
Muy bueno, ciertamente inspirador y alentador. Muy bien escrito también. Bravo